Conectando los puntos... y encontrarle un sentido a la vida. - Parte II - Alarte Espacio Creativo





¡Buen Día! Ya se están aproximando los días de calorcete, ¡qué bueno! Hace dos años, por estas fechas, estaba trabajando en un espacio de Arte, dando talleres de arte creativo a chicos desde 4 años en adelante. Encontré de casualidad la página web de Alarte en Internet y decidí llevarle mi Cv directamente para seguir buscando mi camino como profesora de Arte. Poco después, empecé con un grupo de 10 chicos de entre 4 y 7 años. Fue todo un desafío para mí, el primer taller de chicos que daba en Argentina, con otra mentalidad, otras formas de ver, de hacer, en donde no se hacían "manualidades" para chicos, sino que se trataba de ir más allá de reflexionar acerca de lo que estaban haciendo, se trataba de crear, de accionar el dispositivo "mente", de poner en práctica nuestras ideas, de tener experiencias enriquecedoras con otros chicos, con nosotros mismos, ver qué somos capaeces de hacer, tomando nuestras propias decisiones. 

Fue entonces cuando tuve que pensar en otra forma de llevar la clase, otros planteamientos de las actividades, otras actividades totalmente diferentes... un reto que con ayuda de la dueña del taller, Silvina, que me dio unas premisas y consejos para empezar (ya que el grupo ya estaba en funcionamiento) y con abrir mi mente y observando a cada uno de los chicos atentamente, pude hacerme con herramientas varias para accionar el nuevo plan que tenía para ellos.

De todas, la herramienta fundamental fue la del Juego. Me di cuenta de que tenía que pensar como los chicos, me puse en su lugar y descubrí que su forma de explorar y conocer el mundo es jugando.
Así es que nos dispusimos a jugar la partida... y a dejar que sucedan las cosas. Nos dedicamos a construir los movimientos del juego, llegando a resultados inesperados, increíbles, ¡geniales!.




De pronto empecé a conocer bien a cada uno de los chicos y fui tratando de guiarlos, de ayudarlos a encontrar la respuesta a sus conflictos, viendo cómo de a poco iba reforzándose su autoconfianza, iban conociéndose más a sí mismos; viendo cómo de a poco iban aprendiendo cosas nuevas, se iban enriqueciedo con los trabajos de sus compañeros también, el trabajo en equipo... 

Y no sólo ellos, yo también crecí a la par que ellos, fui aprendiendo, indagando en formas de trabajar en equipo en formas de abordar los distintos conflictos que se generan en el taller, nuevas técnicas, nuevas formas de hacer, de crear, de entender... y volví a reconectarme con mi niña interior. Volví a jugar, jugamos a ser creativos... y nos convertimos en ello. 

Fue en ese preciso instante cuando me di cuenta de lo que significaba realmente el término "creativo".

Al mismo tiempo que estaba dando talleres en Alarte, estaba estudiando Diseño Gráfico en la Universidad de Palermo y una profesora me pidió que sea su asistente académico en la materia que ella daba: "Introducción al Lenguaje Visual". Estaba cursando Pedagogía del Diseño y la Comunicación y tenía que realizar unas prácticas, así que hice propuestas de actividades, una exposición oral de un tema elegido por mí y colaboraba en el aula a construir conceptos relacionados con la materia. En definitiva, estaba jugando a ser profesora.  Y eso mismo apliqué al taller. Me relajé, me descontracturé, jugué a ser profesora.. y a aprendí a creer en mí. En el momento en el que crees en ti, te conviertes en eso que deseas con tanta fuerza ser.



Los chicos de la universidad, estaban en primer año de carrera, y venían con una forma de estudiar o de hacer diferente de lo que la universidad propone. Así que se sentían bastante perdidos con eso. Mi propuesta para ellos, después de haberlos conocido un poco más, fue hacer actividades que supongan un juego. En el aula, tratar de utilizarla a modo de taller y dentro de este, llevar la clase como un juego. 

Esto hizo que captase su atención y que resultase más divertido. Se convierte entonces en una experiencia, en algo bastante más memorable que dictar una clase teórica. 

Muchos de las actividades que les proponía ya las había puesto en práctica antes con los chicos del taller de Alarte. Y por más que hubiese diferencia de edad, el resultado fue igualmente mágico. 

Con esas experiencias, se ha demostrado que no existe edad para jugar, no se es ni demasiado grande, ni demasiado pequeño, cada uno adapta el juego acorde a su personalidad, a sus inquietudes y necesidades. Y creo que la base de la creatividad está precisamente en ese punto.

En esta etapa me volví más creativa, me di cuenta de que ya lo era, pero necesitaba ponerla en práctica, dejarla ser. Y en todo eso, descubrí la magia que surge de ese crear. Tenía un don y con trabajo, intuición y acción, podía mejorarlo.Y por supuesto, con eso crecía mi amor por la pintura, el arte, y mis ganas de seguir por ese camino.

Les dejo algunas imágenes de las experiencias en esa etapa, ya cerrada, y doy gracias por todo lo que me ha pasado, todo lo que he aprendido, y por darme la oportunidad de descubrir mi yo más creativo. 

En el siguiente post hablaré un poco acerca de mi etapa como estudiante-asistente académico en la Universidad de Palermo, ¡hasta la próxima!














¿Te perdiste la primera parte? Te dejo el enlace aqui:

Conectando los puntos... y encontrarle un sentido a la vida. - Parte I - Bazei

Gracias por leerme!

Eri.

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