REFLEXIONES ACERCA DEL BLOG

Hace nada leí un libro muy interesante y que, recomiendo, de Marc Augé, profesor de antropología y etnología de lécole de Hantes Études en Sciencie Sociales de París, titulado, “Los no-lugares. Espacios del anonimato” (Gedisa, Barcelona 1993).


En su ensayo, Augé va aproximándose a la experiencia de la soledad en el mundo postmoderno y a la paradoja de la incomunicación en la era de las telecomunicaciones.


Pero, ¿qué es un no-lugar? De todas las definiciones que da Augé en su libro, creo que la que mejor lo define es aquel en que se comparte un espacio y se viven encuentros anónimos, en el que a menudo todo lo que vincula a los individuos es un fugaz cruce de miradas. Puede ser un aeropuerto, la sala de espera de un hospital, un cajero automático, un hipermercado, un foro virtual,... y por ejemplo, la casilla de comentarios de un blog. He escogido esta definición, para relacionarla un poco con este espacio que he creado.


Un no-lugar libera a quien lo penetra de sus determinaciones habituales, le permite desidentificarse. (Ser solo pasajero, cliente, turista, visitante) ser otra persona.


En un no-lugar tendemos a vaciar temporalmente nuestra individualidad habitual. Pasamos durante un tiempo muerto a comportarnos como espectadores. En el caso de un blog, éste sería el lugar en el que los comentarios, son un no-lugar. Podéis observar que cuanto más rico en identidad y símbolos personales es el texto que se publica en un blog y menos común o similar resulta al resto de los textos o temas publicados en otros blogs, más pasivo es el lector en los comentarios-el no-lugar-. La red se ha convertido- y dentro de la red, la blogoesfera- en el no-lugar por antonomasia.


Lo que intento con esta entrada es acercarme a un aspecto particular del blog en relación con la creación literaria: su condición ambigua entre lugar y no-lugar, tal como son definidos por Marc Augé en su libro.


Como trato el tema de la comunicación y del espacio, he tratado de reflexionar acerca del blog. Todo blog fue abierto por alguien que sintió la necesidad de transmitir información y situarse en un contexto. Si el blog dispone de un sistema de comentarios, su escritura puede ser influida por el lector que se convierte en otro autor de la misma. En ese momento ocurre un diálogo y aparece un no-lugar dentro del lugar. Un lugar siempre es de alguien –que dicta las reglas aplicadas a lo que es suyo- pero, ¿de quién son los comentarios?.


El concepto de Augé nos permite proponer interesantes análisis entorno a las posibilidades y límites de la creación en red y más específicamente, de la creación artística en el ámbito del blog.

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