Las manos, sonido puro o silencio

Por la complejidad de su estructura anatómica, por las posibilidades de articulación (sólo con los movimientos de los dedos se tienen infinitas modificaciones de forma y actitud), por sus cualidades comunicativas, la mano ha sido explotada no sólo en el teatro: muchos ingenios fascinados por sus potencialidades han intentado en distintas ocasiones artificiosamente una codificación de gestos cotidianos.

En los últimos diez años ha surgido un teatro para los sordomudos: para los espectadores que no conocen su alfabeto, este teatro puede resultar fascinante por la pura dinámica de las manos que hablan en el silencio. Exactamente igual que cuando los occidentales nos quedamos fascinados por los mudras hindúes sin conocer su significado. Este ejemplo límite nos permite comprender el “decir” de la mano a través de un “puro sonido”. Así como existe un dinamismo y una jerga de la mano en la vida cotidiana, también en el teatro es posible encontrar un equivalente que permite a las manos bien sea hablar (transmitir palabras), bien sea ser un “puro sonido".

Nuestras manos y sobre todo nuestros dedos, al igual que nuestros ojos cambian continuamente de tensión y de posición ya sea cuando hablamos - gesticulación - o cuando actuamos o reaccionamos para agarrar, apoyarnos, acariciar. En el caso de una acción o de una reacción la posición y tensión de los dedos varía apenas los ojos han transmitido la información: ya se trate por ejemplo de recoger u trozo de cristal cortante o una miga de pan, o bien un pesado diccionario o un globo hinchado. La asimetría como organicidad de nuestros dedos son un signo de “credibilidad” que se manifiesta a través de las tensiones de los músculos de manipulación dispuestos a actuar en base al peso, fragilidad, calor, volumen y valor del objeto hacia el que tendemos la mano, pero también a través del estado emotivo que el objeto suscita en nosotros.La mano por tanto actúa y al actuar dice. Este decir puede ser literalmente como una palabra que representa algo: o bien puede ser simplemente un sonido, como un puro dinamismo vocal dado por el cambio continuo de tensiones y articulaciones del aparato vocal (labios, lengua, cuerdas vocales).

La lengua de señas contiene ritmos y palabras que no pueden escucharse. Manos que cuentan historias. Ojos y torsos gramaticales que dibujan presencias. La lengua de señas resignifica el silencio.
La lengua de señas es la patria de la infancia de muchas personas sordas. Palabras mudas de sílabas, construidas en movimiento. El lenguaje es acción. Hablar en lengua de señas es un "hacer físico" en el espacio. Nombrar es dar existencia visual.

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